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El futuro de la ciudad en los Estados Unidos (2)

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Continuamos con el análisis que Tim Keller nos ofrece sobre la evolución de las ciudades americanas, y las implicaciones que esto pueda tener para el ministerio que la iglesia está llamada a realizar en la ciudad, indistintamente de que la situación o el entorno que se genere sea o no favorable.En un mundo globalizado como en el que vivimos (donde apenas hay diferencia entre vivir en Tokio, Nueva York o Barcelona) creo que merece la pena leer con atención el análisis que este experimentado pastor nos ofrece sobre el panorama de la ciudad en el futuro más inmediato.

Las ciudades americanas experimentaron veinte años de deterioro (1970-1990) y veinte años de resurgimiento (1990-2010). Pero las burbujas económicas que mayoritariamente incentivaron el crecimiento han desaparecido. Casi con toda seguridad, el renacimiento de las ciudades americanas durante los últimos 20 años ha llegado a su fin. Pero, ¿qué nos depara el futuro?

Hay varias tendencias que continuarán dándose, y algunas de ellas serán beneficiosas para las ciudades. En primer lugar, las ciudades americanas continuarán su proceso de globalización. Es decir, continuarán creciendo en conexión e influencia internacional, lo que ayudará a mantener en alza el valor de las viviendas, la creación de puestos de trabajo y que continúe aumentando la importancia y el estatus [de las ciudades]. El resultado será que las ciudades americanas serán cada vez más parecidas a otras ciudades de proyección mundial y se irán pareciendo cada vez menos, en términos culturales, a [otras zonas pobladas de] su propia región. En Segundo lugar, la planificación urbana continuará creando espacios compactos, mixtos en relación al tráfico y la incorporación de amplias zonas peatonales (con zonas residenciales, oficinas, negocios, educación, instituciones culturales y entretenimiento). El énfasis estará en las escuelas de barrio, calles con amplias aceras y paseos peatonales, carriles para bicicletas y demás. A esto se le llama “Nuevo Urbanismo” o “Crecimiento Inteligente.” Viene motivado por muchos factores, incluyendo la toma de conciencia medioambiental, por lo tanto las ciudades continuarán su desarrollo como alternativa social de agrupación humana frente a los suburbios [o las urbanizaciones clásicas de la América más tradicional]. En tercer lugar, debido a que las leyes sobre la inmigración todavía no han cambiado de manera significativa, Estados Unidos continuará recibiendo inmigración procedente de todas partes del mundo. (¡Siempre hay algún otro lugar en el mundo donde la economía está peor que la nuestra!) Las ciudades que acojan esta inmigración se beneficiarán de la llegada tanto de trabajadores de la clase obrera como de profesionales llenos de energía y nuevas ideas. En cuarto lugar, hasta donde yo puedo ver, el postmodernismo que lleva a que los jóvenes prefieran la vida de la ciudad en lugar de la vida en los suburbios, es algo que todavía va a continuar por un tiempo. Todas estas tendencias están bien asentadas y van a ser las que sostendrán el crecimiento y continuo desarrollo de las ciudades.

Sin embargo, hay varios factores que van a jugar en contra de las ciudades. Primero, lo más seguro es que las ciudades se vean más afectadas por la disminución de los servicios sociales. Durante tiempos de dificultad económica, suele haber un notable aumento de gente que necesita servicios sociales, precisamente cuando la recaudación de impuestos es más baja.  Por ejemplo, un informe dice que en la actualidad hay un 34% más de gente durmiendo en las calles de Nueva York que hace sólo 12 meses atrás, y todo esto justo cuando la ciudad está haciendo todo tipo de recortes y despidos. Las escuelas, el transporte público – todos están haciendo frente a la crisis. Esto tendrá su efecto sobre la calidad de vida en las ciudades, y puede que nos lleve a un aumento del crimen. Segundo,  también están los que dicen que el apogeo de la tecnología hará que la “aglomeración” (es decir, que los beneficios sociales y económicos de tener a la gente en un mismo lugar) sea innecesaria. La tecnología hace que las relaciones sociales y la comunicación en el trabajo dependan cada vez menos de la proximidad física. Si a todo esto le añadimos el deterioro económico (como ya se argumenta), la gente simplemente no estará dispuesta a pagar los elevados costes que se derivan de vivir en una ciudad. Esto llevará a un descenso de la población urbana, o por lo menos a una “fuga de cerebros” – la pérdida de trabajadores altamente cualificados.

Entre los expertos no hay un consenso absoluto acerca del futuro de las ciudades. Algunas de las ciudades que [en la actualidad] tienen una situación más complicada que la del resto, como Detroit, tendrán que hacer cambios dramáticos, esencialmente reduciendo su área de extensión y rediseñándose a sí misma como una municipalidad más pequeña. Pero esa no será la norma en todo el país. Creo que la inmigración y otros factores culturales de carácter general harán que las ciudades todavía continúen siendo un destino preferencial para la gente más ambiciosa  e innovadora, y eso será un factor crucial para que no pare el apogeo de las ciudades.  En un fascinante artículo sobre la desaparición de las grandes empresas editoriales en Manhattan (ver aquí), David Carr escribe que “la economía de las grandes corporaciones mediáticas… ha hecho desaparecer componentes [realmente] significativos  del modelo de negocio que hace funcionar la empresa editorial tradicional.” Y continúa diciendo que el mundo de las comunicaciones ha perdido 60.000 puestos de trabajo en Nueva York desde el año 2000. ¿Quiere decir esto que la gente joven que quiere trabajar en el mundo editorial y el de las empresas mediáticas ya no viene a Nueva York? De ninguna manera.

“Por cada joven que encuentro deambulando tratando de entrar por alguna puerta cerrada de la industria mediática, encuentro otro que es un cúmulo de ideas, energía y tiene un dominio absoluto de todo lo que tenga que ver con el mundo de la tecnología. La siguiente oleada [de jóvenes emprendedores] no se conforma con sólo llamar a las puertas, sino que las derriba.

“En algún lugar del distrito Flatiron, en Brooklyn, Queens o en Harlem, un puñado de jóvenes brillantes observa con un interés que va más allá de lo puramente académico toda esta fragmentación. Sus diminutos netbooks y iPhones, que sirven como portales de acceso para pasar en medio de toda esta neblina, contienen más “poder armamentistico” en términos de información, de lo que tan sólo dos décadas atrás podía ser contenido en toda una sala de redacción. Y [estos jóvenes] están extrayendo el contenido que la audiencia de estos medios genera a través del uso de las redes sociales o encontrando la manera de hacer más útil la información ambiente [que cada usuario genera en el ciberespacio y a la que se puede tener acceso si se tienen los conocimientos adecuados]. A estos jóvenes ya no les entusiasman demasiado las expectativas que se abren ante ellos [han dejado de ser ingenuos], pero todavía se muestran confiados en sus posibilidades, lo cual es un don de la edad que tienen.

“Para ellos, Nueva York no es una isla que se hunde, sino una que está justo en lo más alto de la cresta de una nueva y feroz ola” (David Carr, “The Fall and Rise of Media”, New York Times, November 30, 2009.)

No sólo podemos estar tranquilos de que nos espera un buen futuro par alas ciudades de América, sino también una Buena oportunidad para el ministerio urbano. Si las ciudades sufren una gran carencia de los servicios sociales, esto significa que anuestras Iglesias se les abren las puertas para ayudar de tal manera que el vecindario se alegre de que estemos allí (1 Pedro 2:11-12). Ya sea que las ciudades estén en apogeo o en deterioro, el ministerio de la iglesia Cristiana en y hacia las ciudades puede y debe continuar creciendo.

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* Puedes leer el artículo original (en ingles) aquí

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