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Causas de un avivamiento (2)

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El segundo artículo de Keller sobre el fenómeno espiritual que conocemos como avivamiento. En esta ocasión, la reflexión gira en torno a las causas (métodos y formas) que hacen posible que tenga lugar un avivamiento y que, de alguna manera, también pueden ayudarnos a identificar si lo que tenemos ante nosotros es, efectivamente, un avivamiento.

¿Cómo se produce un periodo de avivamientos? De Charles Finney, quien hizo de los avivamientos una “ciencia”, nos llegan toda una serie de respuestas. Finney insistía en la idea de que cualquier grupo puede tener un avivamiento en cualquier tiempo y en cualquier lugar, siempre y cuando aplicasen los métodos adecuados de la forma adecuada.  En mi opinión, esta manera distorsionada de entender lo que es un avivamiento por parte de Finney produjo el debilitamiento que hoy presenciamos en el mundo evangélico, tal y como Michael Horton ha argumentado tan bien a lo largo de los años. Especialmente, bajo la influencia de Finney, el revivalismo menoscabó la manera más tradicional de entender la formación cristiana. La manera tradicional en la que se producía el crecimiento cristiano era de forma gradual – instrucción catequética de toda la familia – y centrada en la iglesia. Sin embargo, el revivalismo bajo Finney puso el énfasis en períodos de crisis. La predicación dejó de estar orientada a una enseñanza a largo plazo y pasó a ser una predicación dirigida a despertar emociones en el corazón con miras a [que las personas] tomaran una decisión. No es de extrañar que este tipo de énfasis relegara a un segundo  plano de importancia a la iglesia en general y a la enseñanza doctrinal, [en particular] y por lo tanto pusiera todo el peso sobre la experiencia subjetiva del individuo. Esta es una de las razones (aunque no la única) por las que hoy tenemos una evangelicalismo tan individualista y consumista.

Durante los últimos 20 años en círculos evangélicos ha habido una crítica [con un cierto tono] sarcástico contra el revivalismo. Aunque en la mayoría de casos se trata de una crítica bastante justa, a menudo va más allá de criticar el revivalismo pseudo-científico de Finney, para caer en la afirmación de que incluso Edwards o los puritanos estaban terriblemente equivocados en su manera de entender cómo la gente debería abrazar la fe y crecer en Cristo. En este poco espacio del que dispongo aquí no puedo responder a esta crítica, sólo puedo decir que me parece que va demasiado lejos. Sin embargo, este tipo de crítica explica porqué hoy día hay mucho menos interés por el tema del avivamiento que en los días en los que yo era un joven recién entrado en el ministerio.  También explica porqué alguien como D.M. Lloyd-Jones no tenía ningún reparo en decir que no hay nada que podamos hacer para que se produzca un avivamiento (aparte de orar). Lloyd-Jones sabía que el revivalismo al estílo de Finney conducía a muchas patologías espirituales.

A pesar de ello, creo que podemos hablar  con cautela de algunos factores que, cuando se dan, a menudo se asocian al avivamiento como una bendición de Dios. Mi libro preferido en este tema (muy recomendado por Lloyd-Jones) es Lectures on Revivals of Religion de William B. Sprague (1832). Sprague fue alumno en Yale de Timothy Dwight, nieto de Edwards, y también de Archibald Alexander en Princeton. Los Princetonianos – los Alexanders, Samuel Miller, y Charles Hodge – hicieron un gran trabajo a la hora de combinar los elementos básicos del revivalismo con un sano énfasis en la doctrina y en la importancia de la iglesia. Las lecciones de Sprague incluyen un capítulo en “Medios generales” para promover avivamientos y sus capítulos sobre cómo aconsejar a quienes indagan en la fe y a nuevos creyentes son especialmente útiles.

El principal medio-para-un-avivamiento sobre el que todo el mundo está de acuerdo es una oración extraordinaria. Es el más claro de todos y, por lo tanto, no voy a dedicarle tiempo. El segundo medio es recuperar el evangelio de la gracia. Uno de los principales motores que encendieron la mecha del primer gran avivamiento en Northampton, Massachussets, fueron los dos sermones de Edward sobre Romanos 4:5, “Justificación sólo por la fe,” en noviembre de 1734. Comprender la salvación por gracia en lugar del esfuerzo moral fue lo que produjo una transformación personal en las vidas de John Wesley y George Whitefield, los principales líderes del Gran Avivamiento en el Reino Unido, e hizo de ellos agentes de renovación. Lloyd-Jones enseñaba que el evangelio de la justificación podía perderse de dos formas distintas. Una iglesia simplemente podía volverse heterodoxa y dejar de creer en la justificación por la sola fe. Pero igual de letal es que una iglesia mantenga esa doctrina sobre papel pero que no la predique públicamente de una manera que logre conectar con el corazón y la vida de la gente.

Yo diría que el tercer factor son individuos renovados. Sprague señala cómo podemos caracterizar a ciertos líderes de iglesia por las contagiosas marcas de un avivamiento espiritual – una seriedad que es a la vez amable y gozosa, y una “unción” que hace sentir la presencia de Dios. A esto se le puede sumar, a menudo de forma visible, cambios dramáticos en la vida (“conversiones sorprendentes”) que pueden llevar a que otros hagan un auto-examen profundo y cree un sentir de deseo espiritual y expectación en la comunidad. La renovación personal que va ocurriendo en estos individuos se extiende de manera informal a otros a través de conversaciones y relaciones personales. Un número cada vez mayor de gente empieza a mirarse a sí mismos y a buscar a Dios.

Al cuarto factor yo lo llamaría el uso del evangelio como elemento central de la consejería. Sprague y John Newton en sus cartas nos ayudan a ver cómo el evangelio puede ser usado tanto por quienes están indagando acerca de la fe, por nuevos creyentes y hasta por creyentes inmaduros. El evangelio debe alejarse tanto del moralismo como del libertinaje que destruye el verdadero poder de la vida espiritual.  Deben existir vías, maneras y espacios que faciliten que esto se lleve a cabo, ya sea en grupo o a base de encuentros personales. Ver el manual del líder de The Experience Meeting, de Williams Williams, que promovía el avivamiento mediante las reuniones de grupos pequeños en el País de Gales durante el primer gran avivamiento.

Por último, añadiría un quinto factor. Sprague señala acertadamente que los avivamientos ocurren principalmente a través de los “medios de gracia” ordinariamente instituidos – predicación, pastoral, alabanza, oración. Es una equivocación identificar demasiado determinados métodos o programas (por ejemplo, las campañas evangelísticas al estilo Billy Graham) con la idea de avivamiento. Lloyd-Jones se lamentaba de algunos casos en los que la gente que vino a la fe a través del avivamiento en Gales (1904-5) se aferraban a unas formas concretas de organizar el culto y decantar himnos como si se trataran de la manera en la que Dios trae avivamiento.  Por ejemplo, bajo Wesley y Whitefield, la predicación en las calles era un método novedoso y estimulante. Las reuniones de oración en público al medio día fueron importantes para el avivamiento de Fulton Street  en el centro de la ciudad de Nueva York durante 1857-58. Incluso estoy dispuesto a decir que la creatividad podría ser una de las marcas del avivamiento, porque bastante a menudo Dios ha utilizado alguna nueva manera de comunicar el evangelio como parte de esa mezcla que produce un poderoso avivamiento.

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* Puedes leer el original (en inglés) aquí.

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