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10 Razones para no plantar una iglesia

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Si tuviéramos que representar kerigma.net en forma de diagrama, empezaríamos por trazar tres líneas o ejes básicos a modo de fundamento a partir del cual se podría explicar todo el sistema que pretendemos construir en las páginas de este blog.

Evangelio, iglesia y cultura son los tres ejes que articulan y dan consistencia al esqueleto de este proyecto de reflexión en voz alta, en el que llevamos (más o menos) involucrados casi tres años un grupo de cuatro amigos. Son muchos y variados los temas que nos interesan y sobre los cuales tratamos de escribir o traducir lo que otros han escrito; y de esta manera, aportar nuestro pequeño grano de arena a la conversación.

Como se puede deducir claramente de muchas de nuestras entradas, uno de los temas que más nos interesa y que de hecho nos tiene también bastante ocupados al respecto –por lo menos a un par de quienes escribimos en este blog- es lo que se ha venido a llamar plantación de iglesias. Se trata de empezar una labor pionera, un nuevo proyecto de iglesia, poner en marcha una iniciativa que dé lugar a una nueva comunidad cristiana… todo ello (por lo que a nuestro interés se refiere) especialmente enfocado en aquellas ciudades que podríamos llamar Alpha o de Proyección Global.

Entre hoy  el miércoles (supongo), quiero compartir con vosotros una serie de razones (1) por las cuáles no formar parte de la plantación de una iglesia y (2) motivos por los cuáles sí hacerlo. Lo que compartiré en estas dos entradas es la adaptación de un par de artículos de Justin Buzzard publicados en The Resurgence. Espero que sean de alguna ayuda a quienes, como yo, estéis en medio de la “aventura” de plantar una iglesia; y cómo no, también para aquellos que estéis interesados o considerando la posibilidad de sumaros a algún proyecto de estas características.

Por supuesto, al leer estas razones que Buzzard nos sugiere, debemos tener en cuenta que él habla en un contexto distinto al nuestro… pero si somos capaces de hacer alguna que otra adpatación, seguro que podremos sacar provecho de la reflexión a la que nos invita. Sin más, os dejo con las 10 primeras razones… para no subirnos a la barca de un nuevo proyecto de iglesia.

No quieras formar parte del nacimiento de una nueva iglesia…

1.  Si lo que buscas es lo ultimo, lo más novedoso y que está “de moda” en la ciudad (queremos un crecimiento por conversion, no por transferencia).

2.  Si ya eres cristiano y no te gusta la iglesia a la que asistes (seguramente vas a encontrar razones por las cuales tampoco te va a gustar nuestra igelsia).

3.  Si tienes un historial de haber estado en varias Iglesias en las que has tenido la actitud de quien no necesita aprender nada y has marchado causando problemas (aquí no vas a cambiar, y seguramente repetirás el mismo patrón).

4.  Si tienes una mentalidad de consumidor que lo único que quiere es “ir a la iglesia” una vez por semana para disfrutar del show (no somos un show dominical, somos una comunidad de discípulos embarcados en una misión).

5.  Si lo que quieres es religión (esta iglesia está fundamentada en el radical Evangelio de la Gracia).

6.  Si tienes tus propios planes (tenemos nuestra vision, nuestra mission y nuestros valores—tus planes personales no van a sustituir nuestro plan común como iglesia).

7.  Si eres un lobo (te vamos a desenmascarar).

8.  Si crees que esta va a ser una bonita iglesia siempre del mismo tamaño, donde todo el mundo sabe tu nombre y vas a poder siempre llamar al pastor a su número de móvil para irte de picnic con él cada semana (por la gracia de Dios, aspiramos a ser una iglesia que crezca).

9.  Si crees que todo va a ser fácil y agradable (esto va a ser muy duro y difícil; será una lucha, una batalla y todo un reto llevar adelante esta misión).

10. ISi quieres continuar teniendo una vida confortable (tienes que estar dispuesto a perder tu vida).

Por ultimo, Justin Buzzard nos deja con una cita de Sir Ernest Shackleton que puede servirnos para entender, de manera aproximada, la naturaleza del llamado a formar parte de un nuevo proyecto de iglesia. Se trata del anunció que aquél explorador británico publicó en The Times para reclutar a un grupo de hombres que quisiera participar en su expedición a la Antártida en 1914:

“Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío intenso, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante y escasas posibilidades de regresas con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito.”

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